Boda

Brújula de sal en un mantel verde.
El viento dobla la risa de la tarde.
Sombras cortas pasan junto a la fuente.
Un reloj sin prisa cuenta pasos lentos.
La calle huele a pan y a jazmín.
Bailan los vasos cuando suena la puerta.
Un papel doblado guarda un secreto mínimo.
La luz se estira como cinta dorada.
Tres notas caen y forman un camino.
Los zapatos hablan con el suelo viejo.
Una nube baja y pinta el patio.
La música se esconde detrás del vaso.
Un mapa de migas señala el regreso.
La tinta tiembla y luego se calma.
Las sillas esperan como barcos quietos.
El sol deja un sello sobre la pared.
Se abre una ventana y cambia el mundo.
Un hilo de agua repite su canción.
La risa se mezcla con hielo y limón.
Un espejo capta un gesto fugaz.
El aire trae promesas en voz baja.
La tarde se vuelve suave, casi de lana.
Un rumor de hojas marca el compás.
La ciudad pestañea y sigue.
Una flor cae sin hacer ruido.
El cielo se aclara como papel.
Las palabras se alinean y respiran.
Un brindis pequeño enciende la mesa.
La calma se queda un rato más.
Y todo cabe en un segundo tranquilo.